Un Nuevo Estado
California había sido parte de México por menos de 30 años cuando Estados Unidos se apropió de sus tierras en 1848. Ese mismo año el oro se descubrió en las Sierras Nevadas, lo que fue un momento muy emocionante en la historia de California - lleno de aventuras, decepciones, cambios e injusticias.
Cuando se difundió la noticia del descubrimiento del oro, gente de todas partes del mundo se apresuraron a llegar a California lo antes posible. Todavía no se habían inventado los aviones ni los carros, así que la gente viajó por mar ó atravesando el continente a caballo ó a pie y demoraban hasta 6 meses en llegar. Pero cuando la gente llegó a California, se dieron cuenta que el oro no era tan fácil de encontrar como lo pensaban. Solo llegar a las montañas era una peligrosa aventura con la posibilidad de encuentrarse con ladrones armados u osos pardos salvajes. Luego la búsqueda del oro requería pasar largos días sumergido hasta los muslos en la helada agua de los arroyos de las montañas buscando el brillo del oro entre piedras y tierra. No era una vida fácil y muy pocos se hicieron ricos.
Después de un par de años, el oro fácil de encontrar se había acabado. Las grandes compañias se apoderaron de la minería ya que podían invertir dinero en comprar grandes máquinarias que podían derrumbar partes de las montañas en búsqueda del oro. Ésto causó muchos problemas ecológicos y California aún está sufriendo las consecuencias.
Cuando la "fiebre del oro" se fue terminando, algunas personas decidieron volverse a sus lugares de origen, pero muchas más decidieron que les gustaba la vida en el "oeste salvaje" y se quedaron en California para armar sus hogares. A raiz de la "fiebre del oro" muchas ciudades florecieron. El pequeño pueblo en la boca de la Bahía de San Francisco se convertió en una ciudad vibrante llena de buscadores de oro y valientes aventureros de todas partes del mundo. Por ejemplo, habían barrios de chilenos que hablaban español, barrios de estadounidenses y británicos que hablaban inglés y barrios de chinos que hablaban mandarino y cantonés. Lamentablemente los prejuicios eran fuertes y la mayoria de la gente no blanca, aún los indígenas y mexicanos que hacía mucho tiempo vivían en California, fueron muy discriminados. |