10: Las Ruinas Mayas de Tikal
Llegamos a Tikal bajo la misteriosa neblina de nubes bajas y llovizna esporádica. A las 6 de la mañana el sol a penas alumbraba el cielo, pero la selva ya estaba llena de actividad. En la entrada de éste parque nacional había un gran mapa que mostraba todos los caminos principales que conducen a las partes más turísticas. Pero a mi me interesaban más los misterios de la selva. ¿Por qué tomar el camino más andado cuando hay tiempo y oportunidad para la aventura?
Unos minutos después de estar caminando por la ruta principal nos llamó la atención un senderito a la derecha. La selva parecía tragarnos al angostarse el camino. Las lianas colgaban cerca de nuestras cabezas y nos rodeaban los ruidos de animales escondidos. Hablábamos en voz baja, auyentábamos a las nubes de mosquitos y mirábamos por todo el verde buscando animales tropicales. De repente, una bandada de tucanes pasó volando sobre nosotras y aterrizó en un árbol cercano. Luego, un ruidito por la copa de un árbol nos avisó que había alguien ahí y divisamos a una mona y su bebé colgadas del árbol.
Después de casi una hora, el sendero terminó repentinamente y llegamos a un área despejada. Frente a nosotras había un antiguo templo maya medio enterrado en lianas y raíces de árboles. Fue un gran descubrimiento al haber llegado así y no por la ruta turística. Me imaginé la emoción de quién volvió a descubrir ésta increíble ciudad bajo la selva.
Tikal fue fue poblado por primera vez más de 500 años antes de Cristo. Al pasar los siglos, Tikal se convirtió en una de las ciudades más desarrolladas, magníficas y poderosas de los mayas. ¡En una época la población llego a más de 50.000 personas! Los mayas desarrollaron una civilización muy avanzada en Tikal. ¡Los antiguos astrónomos mayas calcularon los ciclos de la luna y del sol y perfeccionaron un calendario más preciso que el que utilizamos hoy en día! Los matemáticos ayudaron a diseñar impresionantes y exitosas estructuras. Por ejemplo, en Tikal se construyeron complicados acueductos que capturaban el agua de lluvia y se usaban para necesidades diarias y para riego. Los mayas de Tikal, cómo en muchas otras ciudades mayas, construyeron templos y palacios impresionantes.
Continuamos nuestra exploración de Tikal por varios días. Cada vez que salíamos de la jungla a un área despejada con ruinas sentíamos la emoción de un viaje por el tiempo. Me encantó subir las escaleras empinadas de los templos y sentarme sobre la piedra bien gastada en la cima y mirar por encima de las copas de los árboles. ¡Sin prisa y sin plan fue un lujo poder sentarnos y maravillar de la magnitud de ésta civilización antigua que había vivido aquí por más de 1.400 años! Desde la cima podíamos ver otros templos saliendo de la selva y sabíamos que otros palacios, plazas, y casas estaban ahí escondidos. Me encantó imaginarme cómo debe haber sido Tikal en ése entonces, lleno de gente ocupada con sus actividades diarias y con todos los edificios intactos y pintados de rojo y blanco brillantes. Sentada silenciosamente sentía que casi podía escuchar las voces de los mayas mezcladas con los cantos de las aves y los gritos de los monos.
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