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La Costa Pacífica
Guatemala tiene una hermosa costa sobre el Océano Pacífico. Desde la playa a veces se ven grupos de delfines pasar ó bancos de enormes peces dando vueltas en las olas. Y apenas escondido está todo un mundo de animales acuáticos! Muchos guatemaltecos que viven en la costa pacífica son pescadores. De noche los pescadores iluminan las olas con una luz fuerte que atrae los pescados a la costa. También hay barcos pescadores que se alejan de la costa para encontrar pescados más grandes.
En octubre y noviembre, las tortugas marinas hacen sus nidos y ponen sus huevos en las playas del Pacífico. Algunas tortugas pueden poner hasta 150 huevos a la vez. Luego de hacer el hoyo y poner sus huevos, la tortuga marina vuelve al océano a continuar sus aventuras mientras que sus huevos incuban en la arena hasta que están listos para reventar. De todas las tortuguitas que nacen, sólo una ó dos sobrevivirán todos los peligros del océano para llegar a ser mamás ó papás.
La zona cerca del océano es plana y calurosa. Antes de la llegada de los españoles, ésta zona era selva tropical y pantanos llenos de animales salvajes. La tierra es muy fértil porque tiene ceniza de volcanes cercanos. En la época colonial, los españoles usaron las tierras para plantar cacao y añil, una planta que se usaba para teñir. Al final de los 1800, después que Guatemala se independizó de España, las grandes compañías se dieron cuenta del valor de la tierra fértil de la costa y empezaron a comprarla, a menudo arreglando con el gobierno corrupto para robarle tierra a los indígenas que allí vivían.
Hoy en día, en vez de selva tropical y pantanos hay kilómetros y kilómetros de caña de azúcar y algodón. La producción de estos dos plantíos es una parte importante de de la economía guatemalteca, pero la mayoría del dinero llena los bolsillos de los ricos terratenientes. Además, las técnicas agricultoras que son utilizadas dañan al medio ambiente y ponen en peligro la salud de los trabajadores agrícolas. En el pasado, los hombres mayas eran obligados a dejar sus familias para trabajar en condiciones miserables en éstas plantaciones. Aunque ya no existe la ley que permitía esto, muchos hombres indígenas migran cada año para cosechar la caña de azúcar y el algodón en la costa y siguen siendo explotados por los terratenientes. |